Lejos de casa

Mi cuerpo,
Un ancla maldita
esposado a estos valles,
de sonrisas ajenas y paredes muertas.

Mis ojos,
no ven lo imaginado,
lo tan cierto,
y lo que hace aullar a mis entrañas,
al oler el suavizante de la cama.

Mi mente,
está en mi casa.

Todo mi pulso,
Se retuerce,
galopa y me golpea con imágenes
que mis ojos ya no ven
y mis dedos ya no tocan.

Mi horizonte, camisa de fuerza.

Mis latidos, gritan desgarro

Cierro los ojos,
Mejor el negro,
Que no poder ver lo imaginado.

Mejor el negro,
Que estos cuervos ciegos, cojos, torpes
Y a los que alegremente dejaría sin plumas
porque el interrogante se ha proclamado anzuelo.
Lo he mordido
Y se me ha roto la sonrisa

Y me despierto con agujas en la boca
porque mi cuerpo está atrapado,
Y las sabanas aún huelen a suavizante
Y cómo duele tener ojos
Y cómo os echo de menos, joder.

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